Cuando el viento sopla (1986). Película de dibujos animados adultos para una dura historia sobre una guerra nuclear

Cuando ví por primera vez “Cuando el viento sopla” la verdad es que me quedé muy pero que muy shockeado, para nada esperaba encontrarme ante una película como la que vi. Porque de inicio tú vas y ves que es una película de dibujos animados, de tono adulto, sí, y orientada a una catastrofe postnuclear. Pero te haces idea de que vas a ver otra cosa.

“Cuando el viento sopla” es un durísimo relato, muy humano, de como afrontan una guerra nuclear un matrimonio jubilado de la campiña inglesa. No es una película para niños, no.

Cartel de la pelicula Cuando el Viento Sopla, con su titulo original, When The Wind BlowsAsí leido puede parecer hasta algo chistosillo, ¿no?, una pareja de abueletes que, en su hogar campestre, deben hacer frente a a un apocalípsis nuclear, pero de chistoso nada de nada, os lo aseguro. “Cuando el viento sopla” cuenta la historia de Jim y Hilda Bloggs, una pareja de jubilados que viven en una remota zona rural de Gran Bretaña poco antes del inicio de una guerra nuclear. Profundamente patriotas, tienen absoluta confianza en su gobierno, están al tanto de las noticias de la creciente tensión entra la URSS  e Inglaterra y se han informado sobre todo lo que deben hacer en caso de que el enemigo ataque su país, punto por punto. Jim ha leído los folletines oficiales sobre la la bomba atómica, que en ocasiones se contradicen dependiendo del autor del folleto, e inicia la construcción de un refugio que les protegerá en caso de una explosión nuclear. Algo que finalmente sucede, arrasando la preciosa zona en la que viven y convirtiéndola en un paraje desolado y destruido por completo, en el que la pareja deberá sobrevivir y hacer frente al día a día en medio de un entorno nuclear hostil que no imaginaban ni en sus peores pesadillas. ¿Qué será de ellos, como afrontarán el escenario que tienen delante?

Con este argumento, lo que nos encontramos es una película muy muy personal y muy muy dura, la verdad, en la que vemos la lucha de estos entrañables jubilados por hacer una vida normal en un entorno arrasado por la guerra nuclear, en el que nos dan una lección de comportamiento humano y nos muestran lo que realmente importa en el que quizás, es uno de los alegatos antibelicistas más grandes de la historia, el que se recoge aquí, en esta película, en “Lo que el viento sopla”.

La película está plagada de detalles y, a pesar de ser tremendamente triste, gana a cada visionado. La estética que le confirió el ilustrador Raymond Briggs (la novela gráfica original es suya), la canción de la película, obra de David Bowie… la mezcla de imágenes reales con dibujos… todo hace de “Lo que el viento sopla” una auténtica experiencia irrepetible. Una película que hay que ver por lo menos una vez.

Mención especial para los personajes de Jim y Hilda, unos dibujos animados que se muestran más humanos y creibles que la mayoría de los humanos del planeta y cuyos papeles no podrían haber hecho mejor actores humanos ni en sueños. Una pareja indestructible, encantadora, esos abuelos entrañables que todos hemos conocido, que con su sufrimiento diario en ese infierno nuclear que fue su hogar, consiguen que llores como un crio aunque seas el tio más duro del mundo.

Y lo más importante, que el mensaje de “Lo que el viento sopla” cale, que no se quede en una peli que ves y te olvidas… que no lo hará.

De chiripa me he encontrado con que la película está colgada enterita y en castellano. Así puedes ver “Lo que el viento sopla”, aunque no se lo que durará:

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